Muelas del juicio: ¿cuándo es necesario extraerlas y cuándo pueden quedarse?
BEJA Dental, tu clínica Dental en Lanzarote
Las muelas del juicio, también llamadas terceros molares, son los últimos dientes en aparecer. Algunas erupcionan y funcionan con normalidad, mientras que otras se quedan parcialmente cubiertas por la encía o retenidas en el hueso. Su posición puede favorecer la inflamación, dificultar la limpieza o afectar a la muela vecina.
La duda más habitual es si hay que quitar las muelas del juicio aunque no duelan. La respuesta es que no todas deben extraerse. La decisión se basa en la exploración, el estado de las encías, la posición del tercer molar, los riesgos de mantenerlo y los de intervenir.
En esta guía explicamos cuándo puede ser recomendable una extracción, en qué casos basta con revisar y vigilar la muela y qué debes saber sobre la cirugía y la recuperación.
¿Qué son las muelas del juicio y por qué a veces dan problemas?
Son los terceros molares, situados al fondo de cada arcada. Suelen aparecer desde el final de la adolescencia hasta los primeros años de la edad adulta, aunque no todas las personas desarrollan cuatro ni todas llegan a salir. Pueden estar erupcionadas (visibles), semierupcionadas (solo una parte ha atravesado la encía) o incluidas o retenidas (sin salir correctamente por la posición o falta de espacio).
La posición por sí sola no determina el tratamiento. Para decidir si una muela puede conservarse hay que comprobar:
- ✓ Si ha salido por completo y participa de forma adecuada en la mordida.
- ✓ Si es posible cepillarla y limpiarla correctamente con seda o cepillos interdentales.
- ✓ Si hay caries, infección o inflamación de la encía que la rodea.
- ✓ Si está dañando la segunda muela o los tejidos próximos.
- ✓ Si su posición dificulta otros tratamientos o plantea riesgos relevantes.
- ✓ Si puede realizarse un seguimiento clínico y radiográfico cuando esté indicado.
La guía de práctica clínica de la Sociedad Española de Cirugía Bucal (SECIB) recomienda valorar individualmente los terceros molares y mantener una vigilancia activa cuando se decide no extraer una muela retenida sin enfermedad. No hay una regla que sirva para todas las personas.
No tener dolor no garantiza que una muela del juicio esté sana; pero encontrar una muela retenida en una radiografía tampoco significa que haya que operarla automáticamente. El diagnóstico y el seguimiento son la clave.
¿Cuándo pueden quedarse las muelas del juicio?
Una muela del juicio puede permanecer en la boca cuando ha erupcionado correctamente, está sana, no perjudica a la muela vecina y el paciente consigue mantener una higiene eficaz. En estos casos, puede funcionar como otro molar más.
- ✓ Ha salido completamente y puede limpiarse bien.
- ✓ No presenta caries ni inflamación de la encía.
- ✓ No está dañando a la muela vecina.
- ✓ Puede revisarse periódicamente cuando sea necesario.
También hay terceros molares incluidos que no provocan síntomas ni muestran enfermedad. En determinadas situaciones puede ser más adecuado vigilar su evolución que realizar una extracción preventiva, siempre tras estudiar los posibles riesgos y las preferencias del paciente.
Las recomendaciones del organismo británico NICE desaconsejan la extracción preventiva sistemática de terceros molares retenidos libres de patología. Por su parte, sociedades científicas como SECIB insisten en individualizar la decisión y establecer controles en los casos observados.
En BEJA Dental, clínica de cirugía oral en Costa Teguise, valoramos las diferentes opciones antes de recomendar una intervención. Que una muela pueda quedarse hoy no significa olvidarse de ella: el seguimiento es parte del tratamiento.
Señales que pueden indicar que conviene extraer una muela del juicio
No existe un único síntoma que obligue a extraerla, pero hay situaciones que aumentan la probabilidad de necesitar tratamiento. Estas son algunas de las más frecuentes:
Infección o inflamación repetida de la encía (pericoronitis)
Cuando la muela sale solo en parte, puede quedar un pequeño pliegue de encía bajo el que se acumulan restos de comida y bacterias. Esto favorece episodios de pericoronitis, con dolor al masticar, inflamación, mal sabor o dificultad para abrir la boca.
Un primer episodio leve no siempre exige extracción. Si la inflamación reaparece, es intensa o la zona no puede mantenerse limpia, conviene estudiar una solución definitiva. Si hay fiebre o hinchazón que progresa, hay que solicitar valoración prioritaria.
Caries o daño en la muela de al lado
La posición muy posterior de los terceros molares dificulta la higiene. La caries puede afectar tanto a la propia muela del juicio como a la cara posterior del segundo molar, una pieza fundamental para masticar.
Cuando la muela está inclinada y entra en contacto con el diente vecino, también pueden aparecer pérdida de hueso localizada, problemas de encías o reabsorciones. El dentista estudia si la lesión puede tratarse y si conviene retirar el tercer molar para proteger la pieza contigua.
Muela retenida asociada a un quiste u otra lesión
Con menor frecuencia, alrededor de un tercer molar retenido pueden aparecer lesiones quísticas u otros cambios patológicos. No se diagnostican solo por una molestia: es necesario correlacionar la exploración con las pruebas de imagen y, cuando corresponda, realizar estudios adicionales.
Dificultades de higiene, posición desfavorable u otras indicaciones clínicas
En determinadas personas, la falta de espacio, la imposibilidad de limpiar bien la zona o la necesidad de realizar otros tratamientos pueden inclinar la balanza hacia la extracción. Sin embargo, falta de espacio no equivale automáticamente a cirugía: hay que valorar si existe enfermedad actual o riesgo significativo y comparar las alternativas.
La información clínica del NHS sobre la extracción de muelas del juicio recoge como motivos frecuentes de valoración la infección, la caries, el daño periodontal y las lesiones asociadas, además de explicar por qué una muela sana puede mantenerse en observación.
Muelas del juicio y ortodoncia: ¿siempre hay que quitarlas?
No. La presencia de terceros molares no justifica por sí misma retirarlos para evitar que se apiñen los dientes delanteros. Si se plantea una extracción por motivos ortodóncicos, debe existir una justificación concreta dentro del plan de tratamiento y coordinarse con el profesional responsable.
¿Cuándo es recomendable extraer las muelas del juicio?
Tras estudiar la boca y las pruebas necesarias, el odontólogo puede recomendar la extracción cuando existe enfermedad o un riesgo clínico relevante que no se resuelve de forma conservadora. Entre los escenarios que se valoran se encuentran:
- ✓ Pericoronitis intensa o recurrente y dificultad para controlar la infección o mantener la higiene.
- ✓ Caries no restaurable en la muela del juicio o daño que compromete la segunda muela.
- ✓ Infección, absceso u otra patología asociada al tercer molar.
- ✓ Quistes, reabsorciones o lesiones relacionadas con la pieza retenida.
- ✓ Indicaciones justificadas dentro de un plan quirúrgico, restaurador u ortodóncico.
- ✓ Situaciones en las que, tras discutir riesgos y beneficios, la extracción ofrece mejor pronóstico que la vigilancia.
El objetivo no es sacar las cuatro muelas por sistema. Puede ser razonable extraer una, varias o ninguna; y en algunos casos tratar primero la inflamación y reevaluar después. La decisión debe explicar también los riesgos de la cirugía y la posibilidad de controles si se opta por conservarlas.
¿Cómo sabe el dentista si hay que quitarlas?
La indicación se establece combinando la historia clínica con la exploración y las imágenes adecuadas. En general, se valoran cuatro aspectos:
1. Síntomas y antecedentes
Se revisa desde cuándo hay molestias, si se repiten, si existe inflamación, fiebre, dificultad al abrir la boca o episodios de mal sabor. También se pregunta por medicación, enfermedades, alergias y cirugías previas, porque estos factores pueden influir en el tratamiento y la cicatrización.
2. Exploración de encía, muela del juicio y diente vecino
La exploración permite comprobar si la muela ha salido total o parcialmente, si puede limpiarse, si presenta caries, si hay encía inflamada o acumulación de placa y cómo se encuentra la cara distal del segundo molar. No todas estas alteraciones provocan dolor desde el principio.
3. Radiografía y, solo en casos seleccionados, estudio 3D
Una radiografía panorámica suele ayudar a localizar los terceros molares y valorar su relación con el resto de piezas y el hueso. Cuando se necesita estudiar con más detalle la proximidad de ciertas raíces al nervio mandibular o estructuras anatómicas importantes, puede estar indicado un CBCT o escáner 3D. No es una prueba necesaria para todos los pacientes: debe justificarse según el caso.
4. Balance entre extraer y mantener bajo vigilancia
La posición de la muela, la edad, el estado de la boca, el riesgo de futuras complicaciones y los posibles efectos adversos de una cirugía deben considerarse conjuntamente. El paciente también debe conocer qué controles necesitaría si decide conservarla y qué signos justificarían volver a valorar la extracción.
Extraer o conservar las muelas del juicio: diferencias
| Aspecto | Conservar y vigilar | Extraer |
|---|---|---|
| Cuándo se plantea | Muela sana o retenida sin enfermedad ni riesgo importante identificado. | Patología presente o indicación clínica justificada tras la evaluación. |
| Objetivo | Evitar una intervención innecesaria y detectar cambios a tiempo. | Resolver o prevenir complicaciones concretas asociadas al tercer molar. |
| Qué requiere | Buena higiene, revisiones clínicas y radiografías cuando estén indicadas. | Plan quirúrgico, instrucciones posoperatorias y seguimiento. |
| Riesgos | Pueden aparecer caries, inflamación o problemas en la muela vecina con el tiempo. | Puede haber dolor, inflamación, alveolitis, infección o lesión nerviosa. |
| Decisión | Se reevalúa si cambian los síntomas o las pruebas. | Se toma con información sobre beneficio esperado y posibles complicaciones. |
Ambas opciones pueden ser correctas en pacientes distintos. La guía SECIB sobre diagnóstico e indicaciones de extracción de terceros molares insiste en individualizar la indicación y en establecer seguimiento activo cuando se decide observar una muela incluida asintomática.
¿Cómo es la extracción de una muela del juicio?
Tras confirmar que la intervención está indicada, se planifica según la posición de la muela, la forma de sus raíces y las estructuras próximas. Una extracción sencilla puede realizarse con instrumental convencional; una muela incluida o muy inclinada puede requerir levantar cuidadosamente la encía, retirar una pequeña cantidad de hueso o dividir la pieza para extraerla con menor traumatismo.
El procedimiento suele realizarse con anestesia local. El tipo de anestesia y las alternativas de control de la ansiedad se explican de acuerdo con el caso y los recursos clínicos disponibles; no se necesita sedación para todas las extracciones. El tiempo de intervención es variable y no puede predecirse sin estudiar la situación.
Antes de la cirugía conviene entender los riesgos específicos, entre ellos la inflamación, el sangrado, la infección, la alveolitis seca y, especialmente en algunas muelas inferiores, la posible alteración de sensibilidad del labio, el mentón o la lengua. Si las raíces están muy próximas al nervio, el profesional puede valorar técnicas alternativas, como la coronectomía, solo cuando esté indicada.
Recuperación: qué esperar después de sacar una muela del juicio
Durante los primeros días es habitual notar algo de dolor, hinchazón, dificultad para abrir completamente la boca y molestias para masticar. En extracciones complejas pueden ser más intensos y durar más tiempo. Las indicaciones concretas del profesional que ha realizado la cirugía prevalecen sobre cualquier consejo general.
Para favorecer la recuperación, conviene:
- ✓ Seguir la pauta de medicación indicada por el profesional.
- ✓ Aplicar frío externo si se recomienda durante las primeras horas.
- ✓ Elegir alimentos blandos y evitar manipular la herida.
- ✓ Mantener una higiene cuidadosa según las instrucciones recibidas.
- ✓ Acudir a la revisión indicada y consultar ante empeoramiento.
¿Cuándo consultar con urgencia por una muela del juicio?
Contacta con el dentista si tienes dolor intenso que no mejora, inflamación que aumenta, dificultad para abrir la boca, mal sabor acompañado de supuración o fiebre. Si necesitas una valoración prioritaria en Lanzarote, puedes consultar el servicio de urgencias dentales de BEJA Dental en Costa Teguise dentro de su horario y según disponibilidad.
Si la hinchazón progresa rápidamente o aparecen dificultades para tragar, respirar o hablar, debe buscarse asistencia médica urgente inmediata. Estos signos pueden indicar una infección que no debe esperar a una cita ordinaria.
No intentes pinchar ni manipular la encía y no tomes antibióticos sobrantes de otros tratamientos. Calmar temporalmente la molestia no sustituye identificar su causa; una infección puede requerir tratamiento local y, solo en ciertos casos, medicamentos prescritos por un profesional.
Valoración de muelas del juicio en Costa Teguise, Lanzarote
En BEJA Dental estudiamos si la muela del juicio ha erupcionado correctamente, cómo se encuentra la encía y si existe alguna lesión en el tercer molar o en la pieza vecina. Combinamos exploración y las pruebas radiológicas indicadas para decidir si resulta más conveniente mantenerla bajo control o plantear una intervención de cirugía oral.
Nuestro equipo explica los hallazgos, las alternativas y el seguimiento necesario. La ubicación de la clínica, en el Centro Comercial Teguise Greens, Avenida Las Palmeras 7, local 8, Costa Teguise, facilita la atención a pacientes de la zona y de otras localidades de Lanzarote.
Si te molesta una muela del juicio, tienes episodios repetidos de inflamación o quieres saber si una pieza retenida puede quedarse, puedes solicitar una valoración personalizada en BEJA Dental para tomar una decisión informada según tu caso.
Aviso: Este artículo ofrece información general y no sustituye el diagnóstico profesional. No todas las muelas retenidas precisan cirugía ni todas las molestias implican extracción. Ante fiebre, hinchazón progresiva o dificultad para respirar o tragar, solicita asistencia urgente.
Preguntas frecuentes sobre las muelas del juicio
¿Hay que quitarse todas las muelas del juicio?
No. Si están sanas, pueden limpiarse y no causan problemas, muchas pueden mantenerse. Las muelas retenidas sin patología pueden requerir vigilancia activa. La indicación depende de la exploración, las imágenes y el riesgo individual.
¿Duele sacar una muela del juicio?
La extracción suele realizarse con anestesia local, de modo que no debería sentirse dolor durante la intervención, aunque sí presión o movimiento. Después puede haber dolor e hinchazón durante varios días; el equipo indicará cómo controlarlos y cuándo revisar la evolución.
¿Qué ocurre si la muela del juicio está cerca del nervio?
Cuando las raíces de una muela inferior están próximas al nervio mandibular, el profesional estudia las imágenes y valora los riesgos. En casos seleccionados puede solicitarse un CBCT y estudiarse una técnica alternativa. La decisión debe ser individualizada.
¿Cuánto se tarda en recuperar después de una extracción?
Depende de la complejidad de la cirugía y de la persona. Las molestias y la inflamación son habituales los primeros días; algunas personas retoman actividades pronto y otras precisan más reposo. Sigue siempre las recomendaciones y controles del profesional.
¿Qué pasa si una muela del juicio retenida no duele?
La ausencia de dolor no permite saber por sí sola si hay algún problema. Una exploración y, cuando esté indicada, una radiografía ayudan a decidir si conviene extraerla o realizar controles periódicos.
